lunes, 5 de noviembre de 2012

Movilización en Valdemoro contra los parquímetros

El domingo día 21 de Octubre de este decadente año, dió lugar en el municipio de Valdemoro un ignominioso acto de manifestación, el cual iba en protesta contra la aberrante idea de establecer parquímetros en la localidad. Parquímetros implantados y en ningún momento anterior puestos a opción de aprobación por parte del pueblo, lo que refleja el sentido, a veces tan cómico, de la llamada democracia española.
Estos parquímetros serán instaurados con la intención de cerrar un agujero económico de 70 millones de euros de deuda del consistorio. Como siempre, el dinero será sustraído de los bolsillos del obrero, clase baja, o como quieran verlo.

La idea (mal llevada porque hay que recalcarlo desde el inicio) de la manifestación vecinal fue promovida por el movimiento 15-M Valdemoro.
La ruta de marcha daría inicio a las 12:00 en la glorieta del Universo (o astronauta) y llegaría a su conclusión en las puertas del ayuntamiento.

Bien, hablemos ahora pues, de la nefasta movilización y coordinación que se mantuvo regulada:

Se llevó al minúsculo gentío en gran mayoría por calles desiertas, pisos ocupa y chalets abandonados, haciendo que el trabajo de la actuación fuera mínima. En los pocos casos que se pudo hacer daño taponando algo las entradas y salidas al municipio fue cuando se movió con mayor velocidad, pésimo.
Hablemos también del marchitamiento y degeneración que vimos, de una imagen como la que ha de ser, la de un pueblo que lucha por sus derechos y por una causa, transformada en un pueblo que coreaba cantos vacíos de sentimiento y consciencia al son de un baile ridículo que desmembraba la esperanza de cualquier mejora en los ojos de quien ahí fuera consciente del mal que veía.
No esperábamos menos, el movimiento 15-M de Valdemoro movía las masas por lo cual vimos una actitud desclasada; alegría y pacifismo en la protesta.

Nosotros no exigimos ni fuego, ni violencia, ni desperfectos del mobiliario urbano, pero sí pedimos no hacer el ridículo y ejercer una presión seria, con consignas reales, unidad y seriedad.

Organizar un patético baile (pidiendo su formación con un megáfono rasgando toda imagen de seriedad) no es forma de mostrar enfado ni presionar, es auto-humillarse ofreciéndole espectáculo a quienes forjan nuestras cadenas.

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