domingo, 3 de marzo de 2013

Abaratan nuestro precio: la L.O.M.C.E.

ABARATAN NUESTRO PRECIO: LA LOMCE


La juventud de extracción obrera ya tiene un nuevo cauce para su explotación.
Desde la agudización de las consecuencias negativas para la clase obrera que caracterizan este período de crisis estructural del capitalismo, los jóvenes de los barrios obreros asistimos atónitos al espectáculo de vernos reducidos a una mercancía cada vez más barata. En un periodo en el que la superproducción obliga a la destrucción masiva de fuerzas productivas.

Es el momento de reducir el coste de nuestra fuerza de trabajo, de las horas de vida que entregamos al empresario para poder sobrevivir, y se pusieron a ello con ganas: la última reforma laboral ha pulverizado los convenios y la negociación colectiva, abre la veda por la lucha fraticida a cambio de un puesto de trabajo odioso y abre también, la puerta de lo que se suele llamar “la puta calle” con indemnizaciones de risa.

Ya ha llegado la hora de ser ese producto barato, pero de mejor calidad en el que nunca nos hemos convertido. No obstante, sería muy ingenuo pensar que el coste único de la reproducción de nuestra fuerza de trabajo es el contrato laboral (por llamarlo de algún modo) que firmamos con la burguesía. Ese coste lo vamos reclamando desde nuestra aparición en la sociedad. Un coste antes garantizado por lo que muchos se empeñaron en llamar “Estado del bienestar”, pero que no respondía más que a la táctica capitalista de ocultar las, en ese momento menos evidentes, contradicciones de clase y oponer ese fugaz estatus de vida al de los países socialistas.

Esto respondía al mantenimiento de una sanidad y una educación pública que proyectaba sobre nosotros esa ilusión de ser “ciudadanos”, de formar parte de un sistema que nos protegía de la ignorancia, de la enfermedad, precisamente por ser Estado. Muchos, hasta ahora, no fueron conscientes de que el proyecto del capital monopolista coincide con los de la democracia burguesa, ahora extendida a toda Europa, y siempre será así dentro del capitalismo.

Efectivamente, servicios públicos son ahora el objetivo a abatir de la oligarquía. En el caso de los jóvenes, es especialmente sangrante la última ley promovida por el ministro de Educación, Wert, de “mejora” de la calidad educativa. Entra en la lógica capitalista que, en un mercado laboral saturado, hay que ser muy selectivos a la hora de que la administración invierta por uno u otro sujeto, por un explotado en potencia al que habrá que condicionar, a cambio de beca, para dar buen rédito económico a los mismos que restringen el acceso al estudio de los que fueron sus compañeros, que echan a nuestros vecinos de sus casas, que nos privatizan hospitales... En fin, ellos ya llevan años a la ofensiva en esta eterna lucha de clases.

Así, con la nueva LOMCE, consiguen mantener a título casi simbólico el servicio de educación gratuíta para ofrecer ese mínimo de paternalismo estatal sin el que no podrían seguir imponiendo sus duras medidas antiobreras. Eso sí, estamos hablando de un servicio que roza lo caritativo. Caritativo para todos aquellos a los que no se les atisben actitudes que decidan a la administración invertir en él a modo de becas o mediante su derivación a centros públicos o concertados de “mayor categoría”.

Sí, ahora la diferenciación entre centros donde haya inversión pública es cada vez mayor y responde a una clara segmentación por motivos de la futura rentabilidad que puedan ofrecer a la oligarquía: ahora los directores, entendidos desde la próxima aprobación de esta ley como simples gestores sin necesidad de ser docentes, podrán elegir qué alumno va a formar parte de su centro. Para esto tendrán la ayuda de agencias privadas que, mediante dos nuevas reválidas (al final de sexto de primaria y al terminar cuarto de secundaria) valorarán el potencial del alumnado, según los intereses del momento. Una empresa acotará las oportunidades de cualquier alumno que no se pueda pagar una educación privada.
CJC MURCIA
Significativo también de la prisa que tienen por optimizar lo que pueden exprimir de nosotros antes incluso de incorporarnos al mundo laboral, son los nuevos itinerarios de la educación secundaria, con un recorrido acortado en la mitad de lo que teníamos antes, obligándonos a decantarnos por la Formación Profesional o el Bachillerato a la edad de 15 años y reduciendo el nivel de la titulación mínima, que podrá obtenerse tras superar segundo curso de secundaria y que prácticamente, lo único que certifica es que eres capaz de respirar y caminar al mismo tiempo.

Quieren que engrosemos cuanto antes las filas del ejército de parados que tienen en reserva en nuestros barrios, quieren que nos unamos a ellos para que la oferta siga manteniendo a la baja el valor de nuestra fuerza de trabajo.Pero no saben que ese ejército será el que se alce contra ellos.

Lo primero, ser conscientes de para qué nos quieren, que nos engordaban para llevarnos al matadero y ya, ni eso. Ahora el matadero está en todas partes. Por ello, urge organizarse y plantar cara al nuevo ministro aliado del capitalismo, y contra la nueva ley educativa que aboga por la esclavitud. Si nos organizamos lo somos todo, sino, ellos se encargarán de que no seamos nada.

Construyamos movimiento, salgamos el 14 de marzo a las calles para defender nuestra educación y, después sigamos construyendo y fortaleciendo lo ya conseguido. Hagamos proliferar las asambleas, unamos nuestra lucha a la de los trabajadores, parados, jubilados, para sentirnos todos parte de ese ejército popular que lo cambiará todo y que empieza a conocerse a sí mismo mediante el arma de la organización.


¡EN CADA CENTRO DE ESTUDIO!
¡JUVENTUD COMUNISTA!


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