miércoles, 6 de marzo de 2013

El mito de la igualdad

"El mito de la igualdad"

En pleno siglo XXI no se da pie a la cabida de las mujeres. No vivimos en una sociedad igualitaria, en el que el papel de la mujer, sigue condicionado por nuestra infraestructura económica, que las nos esclaviza dentro de nuestra esclavitud.

Ya sea en niños y niñas, adolescentes o adultos, podemos observar conductas que nos hacen replantearnos si existe de verdad la liberación de la mujer. Los hombres siguen siendo libres para actuar como quieren y expresarse como desean, un claro ejemplo es el del sexo, ya que el hombre siempre ha sido elogiado si tiene un gran número de encuentros sexuales, mientras que si una mujer, tiene el mismo ritmo pasional, es descalificada brutalmente incluso faltando verbalmente con insultos. Es un ejemplo más de la dificultad que tiene todavía el papel femenino.

Esto es fruto de muchos factores que desencadena el machismo, generado por el carácter patriarcal que el capitalismo imprime inevitablemente. A todo ello contribuyen elementos de la supraestructura capitalista como es la educación. Por ejemplo, las FP se diferencian por sexos sigilosamente, optando si eres mujer a formarte en cocina, moda, o secretariado y administración, mientras que el varón opta a cargos de más peso o de esfuerzo físico, como puede ser finanzas o mecánica respectivamente. Negándonos así, un salto cualitativo en las cualidades femeninas, haciéndonos creer y asentando en nuestro subconsciente, que no hay más vocación para nosotras más allá del hogar. Sin embargo ese subconsciente no podemos atribuirlo únicamente a factores culturales pues, como todo, tiene una base material, económica: se carga a la mujer con un doble peso diario: como trabajadora, lidiar día a día para salir adelante en un sistema en crisis que destruye fuerzas productivas, cebándose especialmente con nosotras; por otro lado, la obligatoria asignación de ser, en última instancia las responsables de nuestros retoños.

Nos encontramos con una división sexual, dividiendo por géneros las ofertas laborales. A la hora de entrar en el mercado laboral las mujeres sufren todo tipo de discriminaciones, ya que el riesgo de quedarse embarazada por ejemplo, o el echo de tener hijos, puede ser causa de obtener menos posibilidades, al rentabilizar menos al patrón.

El sueldo de las mujeres es otro gran enigma, en el estado español la violencia patriarcal es muy superior al resto de los estados europeos cobrando la mujer un veinte por ciento menos que el hombre, lógicamente la diferencia es palpable, dejando a un género más desprovisto ante el capital.

Por todo ello, somos doblemente explotadas, doblemente revolucionarias.

Un factor fundamental que contribuye a fomentar el carácter machista, es la propaganda de los grandes capitales, muy comprometidos con la extensión del patriarcado y que cosifica a la mujer como cualquier otra mercancía o producto, que llama la atención a los hombres más simples.

Los medios de comunicación y la propaganda comercial que se hace en ellos, establecen ciertos estereotipos, dando prioridad principalmente al físico de la mujer, y cuando esta ya no es apta por su apariencia, queda desplazada a una mera esclava del hogar y la familia.
Incluso cuando el anuncio es para el hombre se utiliza la figura de la mujer, como en ciertos anuncios de desodorantes, que predican la satisfacción completa consumiendo un producto que otorga otro “producto”.
Lógicamente pensar en lo lejos que esta la igualdad de géneros dentro del marco capitalista, esclarece que solo con el socialismo puede alcanzarse la igualdad, entendiendo así que solo puede transmitirse el feminismo arraigado fuertemente a la conciencia de la clase obrera.

Como decía Rosa Luxemburgo hay que luchar “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

Las trabajadoras debemos seguir luchando por un trato sin discriminación y dignidad,y combatiendo siempre contra el patriarcado.

¡SIN MUJERES NO HAY REVOLUCIÓN¡
¡CONTRA EL PATRIARCADO Y EL CAPITAL!

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