Como si tuviéramos un cronómetro en la mano, podríamos observar como los segundos y los minutos retroceden velozmente, sabiendo que llegarán a su punto de partida numérico, que es de cero. Este punto de partida, se podría semejar a una carrera. En este caso un sprint maratoniano que se sucede cada cuatro años con tres temáticas diferentes.
Éste año, este grandioso año para el pueblo español, en el que no solo seguimos con la herencia del paro, de la decadencia laboral, de la desnutrición infantil, del exilio de la juventud, de la estafa a pensionistas, y de las subvenciones inexistentes para estudiantes... 2014 se ha convertido en el año de las privatizaciones de cualquier servicio público que se preste, de cualquier materia a la que se puedan agarrar los empresarios, de cualquier cosa que puedan vender los partidos políticos burgueses, expoliando el suelo del pueblo, y comprando el servicio de gestión económica privada a los bancos.

Ahora, habiéndonos olvidado que cedimos la soberanía popular a la toda-poderosa Europa. Toca contribuir a la “fiesta de la democracia”. Llega el espectáculo a todos los pueblos y barrios, donde los ayuntamientos y gobiernos realizan el maratón de las espectaculares inauguraciones, que aún sin estar finalizadas, deben ser publicadas en todos los medios con alegres sonrisas, cintas rojas y tijeras afiladas.